domingo, 17 de mayo de 2015

PÁ, VENGO A DESPEDIRME -LO VÍ LLORAR LA NOCHE EN QUE ME FUI



Fui a la habitación de mi padre para despedirme. La puerta estaba cerrada. Giré el picaporte. Hallé a mi padre en cunclillas junto a la cama. Le di las buenas noches sin levantar la cabeza, y cuando levante la vista, note que se limpiaba las lágrimas. 
--¿Qué tienes papá? ¿Hay algún problema? Pregunte 
--se me olvido cerrar con llave, respondió 
Su respuesta tenía doble sentido. Disculpa y reproche. Al viejo se le olvido cerrar y al joven llamar. Pero ese no era el asunto. ¿Mi padre fuerte, varonil, valiente, de carácter muy duro, se encerraba con cerrojo y se desbordaba en llanto? 
-perdona… --entré sin tocar--VENIA A DESPEDIRME.
--hasta mañana.
--¿te sucede algo?
Entonces el me miró con un gesto desamparado de toda ficción; franco y honesto.
--me siento muy solo hijo .murmuro quejumbroso y ahogado.
En el rostro de mi padre había dolor verdadero.
Ahí estaba otra vez el mismo concepto sobre él que había estado meditando “me siento muy solo”
En esas cuatro palabras se resume el principal problema de la humanidad. La soledad obligatoria. La indeseada. La que conviene llevar una carga a cuestas, sin tener con quien compartirla.
--¿Por qué te siente solo papá?. 
--A veces parece que, haga lo que haga, nunca es suficiente hijo; estamos fregados,…. me siento muy cansado y desvalido, me duele no poder ser un buen pare para ustedes.
Mi padre, siempre rudo, esa noche parecía otro. Físicamente empequeñecido por creerse perdedor, débil, y cansado ante una batalla que sólo él conocía, y naturalmente engrandecido a causa de la humildad de quien se reconoce necesitado de afecto. 
--hijo, la soledad debilita—me susurro mientras posaba sus húmedas manos sobre mi hombro, y después agregó--¡y la debilidad es el peor enemigo de la humanidad!
Yo Gershwin, contemple a mi padre en canclillas junto a la cama. Al verlo quebrantado, lo admiro…. Quise abrasarlo, pero permanecí quieto. Contrastando la singularidad del momento.
La última frase me coreaba en la cabeza como un eco. “LA SOLEDAD DEBILITA y la DEBILIDAD ES EL PEOR ENEMIGO DEL HOMBRE”.
Ya han pasado muchos años, y aún escucho el eco de esa frase. En mi mente. – Es la que me mantiene con vida y fuerzas para seguir luchando en este mundo gris.

por :gershwin shica

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